Verano de 2011
  Mensaje corporativo

Si nos visualizamos como actores de nuestras vidas, los seres humanos aparecemos permanentemente relacionándonos con sistemas, sean éstos representados por nuestra sociedad, empresa, familia o amigos. En la relación que establecemos con ellos nos comprometemos y asumimos responsabilidades.
Para cumplir con dichos compromisos y responsabilidades, necesitamos distinciones dentro de un contexto para luego operar con nuestras habilidades, aptitudes y conocimientos. Al operar con estas competencias en los distintos escenarios de la vida, vamos ejerciendo diferentes roles y con ello vamos generando nuestra identidad social.
Los procesos de reflexión nos permiten evolucionar e incorporar nuevas distinciones. Esto en función de la búsqueda de usar nuestro potencial para ser felices, y de ayudarnos los unos a los otros.
Incorporar nuevas distinciones nos abre la mente, nos da una nueva mirada con la que podemos poner en operación capacidades, habilidades y valores que aún no habíamos descubierto.
Es en nuestra identidad precisamente donde mostramos en qué grado cumplimos nuestros compromisos, asumimos responsabilidades, generamos entregables, y somos útiles a la sociedad.
Nuestros clientes también crean redes de compromisos con las que construyen su identidad y su historia.
Para cumplir sus compromisos y responsabilidades, recurren, entre otros, a las competencias de los productos de la industria TI.
Las competencias que prometen estos productos, van a operar cuando el producto mismo se configure para ello.
La configuración del producto se hace dentro del contexto de negocio del cliente, que determina las competencias requeridas.
Las distinciones son necesarias para poder identificar y describir los posibles escenarios de operación, y por lo tanto las competencias requeridas.
El modelo operacional de nuestros clientes es el que da el contexto para estos productos. El cliente es el más indicado para distinguir e indicar las posibles circunstancias de operación a los que se verá expuesto el producto.
Un producto puede tener un potencial de hacer muy grande, pero para que ese potencial se ejerza hay que configurarlo sobre el contexto en el cuál va a operar.
Al configurarlo, le incorporamos las distinciones y las reglas para que sepa con qué competencias operar.
Por otro lado, explorando el potencial de un producto podemos también descubrir nuevas maneras de operar.
Las distinciones integradas en el actor son, en definitiva, las que le permiten actuar en los distintos escenarios en que se sucede su vida.

Alexandra Krarup
   
 
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